Estoy de lo más feliz sabiendo que mi hija está
en el cole y eso me tranquiliza pero ¿acaso se me olvida que tengo un hijo que
este año termina la guardería y que hay que ponerse las pilas con el tema del
colegio? ¡Horror! Pues sí, se me había olvidado el sufrimiento que supuso para
mí la búsqueda y decisión del colegio para mi hija y ahora empieza de nuevo
para mi hijo.
Recuerdo que fue dura la decisión porque uno
piensa a largo plazo (siempre se puede cambiar de centro si vemos que no se
ajusta a nuestras necesidades y si hay plaza, claro está) los pequeños pasan
gran parte de su tiempo en el centro escolar, será donde aprenda valores,
conceptos, a relacionarse y resolver conflictos… en definitiva se formará como
persona y a todos nos gustaría que fuera en el mejor de acorde a nuestros valores y necesidades.
Pero ¿por donde empezamos? La oferta cada vez
es mayor y hay una infinidad de posibilidades, público, privado, concertado, religioso,
laico, bilingüe, cerca de casa, del trabajo, de casa de los abuelos, jornada
reducida, con comedor, sin él… ay madre que de preguntas debemos contestarnos
antes de decidirnos por uno o por otro.