martes, 25 de noviembre de 2014

Nueva etapa: Aprendiendo con ella

Una de las cosas que echo en falta en esta nueva etapa de mi hija es su tan ansiada "Agenda" de la guarde y es que ahí nos enterábamos de todo lo que hacía y luego en casa podíamos ir completando el día. 


Ahora nos cuesta mucho más. Si, ya sé que lo que se pretende es que nos comuniquemos más con los pequeños y que consigamos que llegue el día en el que nos cuenten ellos solos todo. Es difícil, muy difícil pero vamos aprendiendo poco a poco y descubrimos cosas nuevas todos los días. Y como papis novatos de cole, nos emocionamos con cada cosa nueva que aprende.

Sacarle la información no siempre es fácil y luego entenderla es otra historia.... Los primeros días de colegio le preguntamos con quien se había sentado en clase, con quién había jugado, los nombres d es sus compañeros con los que había comido o con los que había dormido la siesta... los fuimos apuntando todos en la pizarra de la cocina hasta que creímos completar toda la clase (sabemos que hay alguno inventado y que faltan, pero estos son los que conseguimos)





Es muy curiosos, conforme van pasando los días vemos la evolución. Una noche que llovía (raro aquí) calló un trueno y de repente nos mira y empieza muy seria: 

ERA UNA NOCHE MUY OSCURA,
HABÍA UN CASTILLO MUY GRANDE,
¡DE REPENTE! SE ABRIÓ UNA PUERTA (INGGGGGGGG)
SALIÓ UN VAMPIRO (JA, JA, JA)
SACÓ UN CUCHILLO..... Y DIJO......
¡UNTA MANTEQUILLA! ¡UNTA MANTEQUILLA!

Se nos saltaron las lágrimas de la risa…. Me faltó tiempo para grabarle. Y compartirlo en el grupo de la clase para que me contaran que es lo que no entendía de la canción.

El otro día a la salida del cole, hablando con otros papás me comentaron a cerca de un nuevo poema que han aprendido “¿cómo? No me ha comentado nada mi hija… esta noche se lo intento sacar” Me encanta, no me lo había contado pero es que ahora ya no quiere contármelo de lo pesada que soy…





Al llegar el otoño
triste y huraño,
a su casa tercera
se va Don Año.
Mira los arbolitos
perder sus hojas,
y oye soplar el viento
cuando se enoja.






Me encanta esta nueva etapa de ir descubriendo con ella su día a día. Seguro que pronto salen muchas más anécdotas dignas de contar.

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